Reflexiones Alternas

Opinión. Crítica. Reflexión.

Un puntito negro uniendo a México y a Japón.

El 8 de diciembre de 1874 fue una fecha muy importante para la ciencia; fue visible para el ojo humano el fenómeno del paso de Venus por el disco solar. Cada doscientos años el eje del planeta naranja se sincroniza con el de la Tierra, permitiendo a los hombres poder disfrutar a Venus como un puntito negro pasando por enfrente de nuestra estrella. En aquellos años ese hecho era muy importante para los científicos; al estudiarlo lograrían saber cuál era la distancia entre el Sol y la Tierra.

Por esa razón, con mucho tiempo de anticipación, potencias como Estados Unidos, Inglaterra y Rusia, entre otras, hicieron comisiones para viajar a los lugares donde se admiraría aquel acontecimiento. Japón o China, fueron puntos estratégicos para ver con mayor precisión y claridad el paso de Venus.

México tenía muchos problemas económicos y el presidente en el poder, Sebastián Lerdo de Tejada, no estaba llevando por buen camino al país: La economía en el país era pésima y ello estaba creando un descontento en la población, por lo cual no se había discutido el enviar una comisión mexicana a estudiar dicho fenómeno; pero en septiembre de 1874, un científico muy famoso hizo saber a los políticos del país la importancia de aquel suceso.

Ese personaje fue Francisco Díaz Covarrubias (1833-1889), geógrafo, ingeniero y astrónomo mexicano, reconocido por hacer el primer mapa exacto de la Ciudad de México con base en el análisis de las estrellas, entre muchas otras cosas más, quien mencionó que la trascendencia de ese fenómeno residía en hacer presente a la nación mexicana ante el mundo, mostrarles a los extranjeros que también aquí se hacían avances en materia científica.

Francisco Díaz Covarrubias

Francisco Díaz Covarrubias

Covarrubias tuvo que hacer en muy, pero muy poco tiempo, un proyecto en el cual expusiera el presupuesto para dicha campaña, el itinerario de viaje, así como el personal que lo acompañaría hasta el otro lado del continente. Lerdo de Tejada, después de leer aquella planeación, aprobó su proyecto además de otorgarle 50 mil pesos -suma de dinero onerosa para aquellos tiempos- que fueron desembolsados del erario público, generando el enojo de diversas personas que no estaban de acuerdo con gastar tan importante cantidad en una comisión, la cual, no sólo iba de forma precipitada para llegar a una zona tan lejana, sino que también no contaba con el material adecuado para las investigaciones pertinentes. De acuerdo a lo anterior, el mismo Covarrubias mencionó que al no tener los instrumentos adecuados, como lo era una cámara especial para sacar las fotografías del fenómeno astronómico, tuvo que ingeniárselas, colocando una cámara de forma improvisada a un telescopio.

Es así como nuestro amigo Covarrubias y su grupo de científicos salió el 18 de septiembre de 1874, rumbo a China, a tan sólo poco más de dos meses del gran fenómeno venusiano. Habían elegido este país asiático por tener mayor conocimiento de su gente; en México se tenían colonias chinas, por lo que decidieron no adentrarse en una nación totalmente desconocida como lo era Japón.

Sin embargo, el tiempo estaba en contra de Covarrubias y sus compañeros, desde que tomaron el ferrocarril hacia Veracruz (único existente antes de la entrada de Porfirio Díaz al poder) tuvieron que soportar las malas condiciones de éste, así como su lentitud; del mismo modo, a la hora de tomar el barco rumbo a Osaka, Japón, país de paso necesario para llegar a Pekín, se toparon con un mal tiempo que retrasó su llegada. Por lo tanto decidieron quedarse en Japón, encontrándose a un mes del acontecimiento astronómico, además de contar con un tiempo límite para construir dos observatorios.

Japón los acogió con los brazos abiertos, aún cuando México no llevaba ninguna orden como los otros países que habían llegado ahí con anterioridad, incluso les permitió levantar la bandera mexicana en los dos observatorios construidos en su país. Covarrubias y su equipo estaban muy felices con tal recibimiento.

Observatorio mexicano en Japón

Observatorio mexicano en Japón

Durante su estancia en Japón se sorprendieron mucho de la modernización existente en dicho territorio. Antes de 1868, Japón había sido un país feudal que estuvo cerrado al comercio exterior por doscientos largos años, por cual los mexicanos se quedaron impactados al ver en 1874, un ferrocarril y calles pavimentadas.

Pero no sólo se sorprendieron de eso; su gente era muy amable e incluso los campesinos contaban con una educación nunca antes imaginada por los científicos mexicanos. Hay que colocarnos en un mundo en el cual eran vistos como bestias e incivilizados todos aquellos que no vivían de acuerdo a las costumbres occidentales, emanadas del continente europeo, donde por supuesto entraban los japoneses.

Por lo anterior, el que unas personas con mentalidad occidental -en este caso Covarrubias y su equipo- pensarán en Japón como un país educado y civilizado, fue un giro sustancial en la representación que se mostró del japonés en México, y fue más significativo el dejarlo plasmado en hojas que llegaron a manos de los políticos del país.

Covarrubias escribió el libro Viaje al Japón; en el no sólo habla de la importancia de su estadía con los nipones y sus estudios científicos sobre el paso de Venus, sino también de lo esencial que era armar lazos con los japoneses; con un país donde sus campesinos tenían los conocimientos para trabajar la tierra, siempre siguiendo las reglas y valores que no permitían el que estos renegaran de sus ocupaciones. Los intereses de un México que quería tener gente trabajando sin repudiar sus labores, fueron los que llevaron al científico a ver a Japón como un país con el cual era provechoso unirse.

Esa fue la primera vez que se habló de un tratado comercial entre ambos países, aunque no se llevó a cabo nada. Tiempo después, durante el gobierno de Porfirio Díaz, se firmó el primer tratado de amistad y comercio, así como la instauración de la primera colonia nipona en el Soconusco, Chiapas. Además de ello, con dicho acuerdo, Japón resultó muy beneficiado, ya que éste le brindaba igualdad económica a diferencia de otros acuerdos que tenía con otros países (como era con los Estados Unidos), lo cual permitió que los nipones crearan una buena visión acerca de México y un cariño grató hacía con el país.

Fotografía del paso de venus sacadas por la comisión mexicana

Fotografía del paso de venus sacadas por la comisión mexicana

Es así como un puntito negro, un acontecimiento astronómico, ayuda a entender la Historia, en este caso, la concerniente a dos países totalmente extraños que llegaron a conocerse. Haciendo que el lector visualice como las ciencias exactas o duras no se alejan de las ciencias humanas (como la Historia) y como a través de hechos que tal vez no tienen relevancia, a primera vista, con los aconteceres históricos, son imprescindibles para comprender el porqué de las cosas.

[note]Díaz Covarrubias, Francisco, Viaje al Japón, México, CONACULTA/FONCA, 2008, 255 pp.[/note][note]Asian, Aurelio, “El tránsito de Venus” en Del tratado al tratado. Apuntes sobre la historia de las relaciones entre México y Japón, Yokohama, Embajada de México en Japón, 2005, pp. 1-18.[/note] [note]Azaola Illoldi, Rodrigo Alberto “Ciencia y literatura en el siglo XIX: México-Yokohama 1874”, Tesis de Licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, 2000, 110 pp.[/note] [note]Bailard Perry, Laurens, “El modelo liberal y la política práctica en la República Restaurada 1867-1876” en Historia Mexicana, Vol. XXIII, Núm.4 (92), Abril-Junio1974, pp.646-699.[/note] [note]Mireles Estrada, Ángeles, “Científicos liberales lerditas: Análisis de la comisión astronómica mexicana de 1874 a través de sus fuentes”, Tesis de Licenciatura de Historia, Facultad de Filosofía y Letras, Colegio de Historia, UNAM, 2010, 103 pp.[/note] [note]Moreno, Arturo, Odisea 1874 o el primer viaje internacional de científicos mexicanos, 2° ed., México, FCE/ SEP/ CONACyT, 2009, 142 pp.[/note] [note]Tanaka, Michiko, Historia Mínima de Japón, México, Colegio de México, 2011, 355 pp.[/note]

Next Post

Previous Post

Leave a Reply

© 2022 Reflexiones Alternas

Theme by Anders Norén