Reflexiones Alternas

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Entre playeras hay un poco de historia

Si algo caracteriza a los mexicanos es que son personas muy pasionales con lo que les gusta, y en un buen porcentaje, esto se puede observar cuando asisten a un evento deportivo, donde es muy cierto, puede ser la pasión de siempre o esa emoción que nos invade por un pequeño momento. No olvidemos que en el año 2015 nuestro país fue sede de varios eventos deportivos que nos son un poco ajenos, como el pre olímpico de basquetbol, en el cual la selección mexicana -comandada por Gustavo Ayón y el entrenador español Sergio Valdeolmillos- se quedó a un sólo partido de lograr su calificación. No obstante, la entrega de más de 20 mil asistentes en el Palacio de los Deportes se hizo presente a lo largo de los cuatro cuartos de ese duelo semifinal contra Argentina. De estos eventos no podemos olvidar el regreso del Gran Premio de la Ciudad de México de la Formula 1, competencia de automovilismo más reconocida a nivel mundial, que no se disputaba en tierra azteca desde 1993, donde fue Nico Rosberg, un alemán, ganador del título; aunque fue el inglés Lewis Hamilton quien mencionó: “Ha sido fantástico estar aquí en México. Nunca he visto una afición como ésta; es como un partido de futbol”, y es que si en México una pasión se desborda, es en el fútbol.

Cuando se trata de fútbol los mexicanos nos “pintamos solos”. Por mencionar un ejemplo, en los mundiales nuestros paisanos han hecho viajes muy largos, y para establecerse en distintas latitudes, se reconocen como uno mismo a través de las distintas indumentarias que llevan, tal es el caso de los grandes sombreros de paja, los trajes de mariachi y hasta de emperador mexica; pero lo más común son la playeras del equipo nacional, y es que si hablamos de  indumentaria, ésta ha tenido de todo, unas muy simbólicas y otras con falta de identidad y significado, como la playera alternativa del mundial en tierras amazónicas del 2014, conocida como “la playera de Charlie Brown”, en cuya defensa es posible decir que pretendían imitar la primer indumentaria de la selección nacional en 1924, pero ésta era de color rojo oscuro, casi guinda y el short y calcetas color negro.

La playera verde llegó a la selección mexicana hasta 1956 para los juegos panamericanos que se realizaron en nuestro país. A raíz de esto el color verde ha sido el más común en la selección, aunque en los últimos años fue sustituido por el negro. Acercándonos a nuestra época, hay playeras que retoman parte de la cultura mexicana;  una de las más criticadas a nivel mundial, pero muy apreciada por los mexicanos, hoy digna de una colección, es la que se ocupó en Francia 98 cuando se dio uno de los mejores mundiales bajo el protectorado de Huitzilopochtli y la piedra del sol en la playera, donde si bien no fue el emperador azteca Cuauhtémoc, el crecido en el barrio de Tepito, Cuauhtémoc Blanco, hizo uno de los goles impensables contra Bélgica cuando se lanzó por los aires para empujar el balón con la pierna izquierda y hacer soñar a la afición mexicana en la calificación a octavos de final, para posteriormente  caer frente a una “naranja mecánica” comandada por Phillip Cocu, Edgar Davis y Ruud van Nistelrooy, entre otros.

Fue en el 2006, ahora en tierras germanas, donde se recurrió de nueva cuenta  a los dioses. Si Huitzilopochtli logró la primera calificación a octavos de final fuera del continente  americano, en esa ocasión le tocó al viento hacer su trabajo con Ehécatl. Pero no se pudo superar lo hecho por el dios de la guerra, ya que una jugada en tiempo extra,  Maxi Rodríguez acabó con el sueño mexicano.

Si los dioses están con nuestra plantilla, estos deben de comportarse como verdaderos guerreros, y con una playera que llevaba a lo largo de ella la representación del plumaje de un guerrero águila, lo trataron de hacer; esos guerreros fueron hasta tierras africanas, lugar donde llegó un color que nunca se había ocupado en la casaca nacional, el negro. En tierras africanas no se pudo vencer a los “bafanabafana” en el juego inaugural, pero si a unos galos bastante mal orientados por los astros del entrenador  Raymond Domenech, para posteriormente ver la derrota ante la garra charrua. En la siguiente ronda nuevamente una batalla entre los guerreros mexicanos contra una deidad del futbol: Diego Armando Maradona, que tomó su lugar en el área técnica de la selección albiceleste, donde por segundo mundial consecutivo Argentina dejó fuera a la selección mexicana.

Ahí no acaba la historia, ya que el año 2012 estaba señalado como el fin del mundo, cosa que no sucedió. Por precaución  se debía de rendir tributo a las culturas prehispánicas, y un grupo de mexicanos menores a 23 años, con ayuda de tres mayores a este límite de edad, emprendieron a la conquista británica en los juego olímpicos de Londres del 2012 con una indumentaria que en la parte frontal se destacó por una marca de agua, figurando la forma de los penachos de los antiguos emperadores de las tierras mesoamericanas, playera con la que se alcanzó la máxima presea a obtener: el oro olímpico, que al mismo tiempo es el máximo logro a nivel mundial del fútbol mexicano.

En la última justa mundialista llegó una playera muy criticada por la afición mexicana, con una especie de rayos en color blanco y rojo en el pecho, de los cuales se dio la explicación que los retomaron de la máscara del luchador Rey Misterio, quien en las partes laterales tiene la figura de un águila. Mundial en el que Camerún fue derrotado por la mínima diferencia 1-0, con gol del que no necesita usar máscara de luchador para ser hermoso; en el siguiente partido, mostrando la habilidad de lances que tienen algunos mexicanos, tanto en el cuadrilátero como abajo del mismo, Guillermo Ochoa rescató un empate contra los anfitriones  brasileños, para llegar a buscar el pase a octavos contra un equipo croata que parecía complicado, pero como lucha de máscara contra máscara, los dirigidos por Miguel Herrera desenmascararon a los europeos con una marcador final de 3-1.

Haciendo este pequeño recuento de las playeras de la selección nacional a lo largo de los últimos 17 años (pasando por alto muchas playeras que se han ocupado), nos podemos dar cuenta que cada una de ellas ha tenido de uno u otro modo la intención de sentirse identificada con el aficionado mexicano con ayuda de símbolos distintivos de nuestra cultura. Algo que es interesante para el análisis, es que en su totalidad los símbolos mencionados son pertenecientes a la época prehispánica y no a otra temporalidad de la historia de México, para este 2016 nos espera de nueva cuenta una playera en color verde sin algún tipo de símbolo, sin embargo, por mucho tiempo las playeras de México se pensarán con la “M” de Mesoamérica.

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