Reflexiones Alternas

Opinión. Crítica. Reflexión.

Colectivo SINESTO: Flor y canto // El Mesías // Ángeles negros

Hace un par de semanas en este espacio les presentamos un proyecto denominado SINESTO, un colectivo  que surgió en el año 2012, formado por un grupo de jóvenes universitarios y no universitarios con pretensiones literarias no académicas, dictadas por el ritmo de la vida ante una generación de tope con la tecnología y el caos social, violencia, pobreza, alcoholismo, drogadicción, injusticia y otros factores que nos reducen a una sociedad pesimista.

Ernesto Miguel Carbajal. 

Chilpancingo, Gro.

Mejor conocido en el ámbito artístico como Cloro Al Óleo. Estudiante de Artes en la Universidad Autónoma de Guerrero, artista multidisciplinario, indagando en la literatura desde hace ya cinco años, entre cursos y talleres de creación artística se desenvuelve perfecto en la poesía. Sus grandes referentes son: The Beat Generation y los Infrarrealistas.

Flor y canto.

Mis amigos se disecaron
Mi princesa retrocedió
un xoloitzcuintle la devoró:
le chupó hasta los huesos
Sufro por mi hija ausente
en el vientre de mi tacto
Mis padres envejecen
Mis hermanos están lejos
Mi abuela, mi único amuleto
duerme ya en la eterna noche
cubre su alma con sarape de tierra y lodo
y mi nagual deshace sus alas cerca del sol
Una lengua primitiva florece y cuelga de mi boca
permaneció oculta y muda en décadas
Semejante es mi corazón a una pluma de cacalotl
una pantera que asoma los ojos en lo oculto del tlacolol
Mi sitio es el de un pequeño dios prehispánico
olvidado en un solitario y obscuro rincón
que a tientas ve: se conduce a obscuras y a lágrimas
no hay para él fuego ni copal
con el vacío perfecto de la quietud del cosmos interno
Sufro con un dardo atravesado en mi corazón
lentamente apago los ojos y no muero
El dolor es parte del recto y vertical crecimiento
flor y canto es mi escudo: anestesia retardada
que evade los dolores del mundo.

El Mesías.

El maestro espiritual se manifiesta
en tus tremendos ojazos cafés;
dos mariposas de cristal revolotean en ellos
Yeshua pastorea ovejas en las dunas de tus pupilas
¿Te enseño? Mentira, di la verdad
tu sonrisa titubea caminos
hacia el reino de los cielos
tu lunar me eleva a los nirvanas
donde se baña Siddhartha
Me instruyes, me das forma,
soy barro negro sobre las manos de tu aura
sacrificas mi ego y ofrendas mis lágrimas
extiendes mis brazos y de hocico me voy
hacia el universo expansivo
Limpias mi mente, la barres, la trapeas
ángeles tiernos son tus siervos
Espero y te lleves todo lo bueno de mí
defeca lo malo como paloma blanca por el cenit
Escribo poemas de amor decente
y nunca lo hice con tanta entrega
voy suave, sin miedo, despacito
vago estrechos caminos que no he caminado
He dejado el mezcal y las drogas
para ofrendarte mi templo limpio
Mírame tal vez tu maestro espiritual
vuele a través del iris de mi ojo
Estoy dispuesto a dejarte todo:
labios, ojos, nariz, brazos, cuerpo y alma
Dejemos que el gran maestro
pase a través del tercer ojo
desdoble nuestras almas
y las eleve al reino de los cielos
No me importa tu pasado
para mí no hay futuro, eres mi presente
Quiero tu cuerpo, quiero tu risa,
quiero tu fruto, quiero, te quiero
Quisiera que este poema viaje
a los confines de los siglos de los siglos
que no tenga fin como nuestro espíritu
o que tu cuerpo transmute en santas escrituras
poema encarnado, carne hecha poema
Se disipa el humo que hace que escriba
revienta el supuesto globo de helio
mis palabras se disuelven en esta sopa de letras
me rasco la barba de tres días, termino
busco tu cara en la falda roja de una rosa
¡Boff! todo se esfuma, el encanto acaba.

Ángeles negros.

San Luis Acatlán es la hamaca que mece
las noches cálidas y borrachas del poeta Yope Yosh
Hermano, escucha esto: un Xoloitzcuintle
se acostó debajo de la cobija negra de mi mente
Se acurrucó como gallina en la arena suelta del gran árbol
Camino a San Luis las alas de unos zopilotes se desdoblaron
impidieron el paso de algunos rayos del tata sol
mientras los cocos tirados a las faldas de las palmeras
se bebían los dedos del gran disco de oro
el río San Luis estaba acostado en su plenitud
y ángeles negros de plumas rulas caminaron
sobre sedientas arenas de caderas anchas:
ángeles que esperan la inseminación de la luz engendradora:
el dador de vida penetra el origen del universo
¿Yosh, recuerdas a los ángeles arios de Guanajuato?
los ángeles Yopes de San Luis Acatlán también son bellos
a su manera, a su vuelo y a su forma.

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