Reflexiones Alternas

Opinión. Crítica. Reflexión.

Días de duelo: Tianguis del “Chopo”. Lugar de convivencia donde nadie es distinto entre sí, pero es distinto fuera de allí. 

En ésta ocasión, y movida por la observación semanal, surge la necesidad de hablar de un espacio cultural y desmenuzarlo. Un Tianguis que debe ser conocido por más de uno y que no deja de sorprenderme; que sirva el artículo para indagar en las diversas expresiones del ser humano. El Tianguis cultural del “Chopo” surgió bajo la idea de poder manifestarse en contra del sistema político corrupto. La influencia sin duda, venía de los Estados Unidos y los movimientos hippies de los setenta que estaban en contra de la Guerra de Vietnam con el lema “Haz la paz y no la guerra”, miles de jóvenes entraron a una revelación: consumo de drogas, música con acordes diferentes (subversivos), mensajes antipolíticos, apariencia desaliñada, debates intelectuales acerca del sistema (esto en los jóvenes estudiantes), etc.

En México esta situación tomó una dirección distinta, no existía un miedo a la guerra, la inconformidad iba en contra de la situación moral del ambiente. La Iglesia, las órdenes de la familia, la policía y la corrupción eran los principales motivos que alentaban a la insurrección. Una forma de manifestarse fue a través de la música y la convivencia,  cuyo fin era promover la unificación de este sector juvenil “al que nadie entendía”, porque eran los adultos (según los jóvenes) quienes propiciaban un ambiente hostil para el buen cumplimiento de un ambiente donde pudiesen desarrollarse con tranquilidad.

Chopo Ochentero

Al no ser entendidos por los adultos, los jóvenes buscaron un espacio donde interrelacionarse. Con este fin se comenzaron a crear “hoyos funky”, pequeños lugares dentro de casas o vecindades sometidos a la clandestinidad. El objetivo de estos espacios era el intercambio de música, libros y propuestas rockeras, pues este ámbito musical no era comercial al ser considerado como amoral y agresivo;  por lo tanto no era aceptado por la sociedad en general. Con el paso del tiempo la dura represión fue cediendo y se otorgaron espacios gubernamentales o institucionales para los jóvenes, entre las que destaca la participación de la Universidad Autónoma de México, quién propuso en 1980 un espacio cultural dedicado a la difusión de proyectos musicales. Así el Museo del Chopo, ubicado actualmente en la colonia Santa María la Ribera, tenía anexado un tianguis donde se promovía el intercambio cultural a través de la música, se presentaban “bandas” y se bailaba al ritmo de rock.

Primeros pasos del tianguis.

No duró mucho la unión, ya que las actividades del Tianguis eran ruidosas y desordenadas, por lo que éste tomó su propio rumbo y salió a las calles donde continuó con las actividades culturales. Después de más de 30 años, y más de un problema para conseguir un espacio donde continuar las actividades, el Tianguis que fue pensado como una forma de expresión contra el otro continúa sorprendiendo a más de uno.

En la actualidad el Tianguis del “Chopo” es un espacio de convivencia e intercambio, que sí bien no tiene la misma intensidad que en los ochenta, mantiene un nexo importante con los jóvenes (y no tanto) que gustan de conocer nuevas expresiones musicales y estar al tanto de la llegada de algunos músicos de la escena rockera, tales como Charly García, Los Auténticos Decadentes,  Los Victorios, Nana Pancha, entre otros. Sin mencionar el abanico de posibilidades musicales: Hardcore, Reggae, Jazz, Gótico, Metal, Ska, etc. Así se podría hablar de una cultura alterna que se pone de manifiesto, generando sus propios modismos, formas de hablar, maneras de vestir, gustos musicales, etc.

Entrada del tianguis

El gusto por el rock fue el móvil que hizo surgir el Tianguis, sin embargo abrió la posibilidad de expresarse a una infinidad de géneros musicales y artísticos que conviven cada sábado como en un idilio musical. Es verdaderamente increíble llegar un sábado por la mañana a la Calle Aldama en la Delegación Cuauhtémoc, justo detrás de la Biblioteca Vasconcelos; comenzar a caminar mientras el vendedor me ofrece “Chingamuelas” o “Cáncer”, pasar frente a las carpas culturales donde está tocando una banda de rock en náhuatl, mientras observo por delante un colorido increíble: “Rastas” arreglando sus dreadlocks, “Punketos” que están caminando con mirada retadora hacia el espacio musical que se encuentra en el fondo, “Darketos” que están eligiendo sus atavíos oscuros, “Metaleros” con grandes “matas” y lentes oscuros, incluso madres que acompañan a sus hijos a convivir e interactuar con el espacio donde se sienten bien, esto sumado a una infinidad de personajes que tienen algo que decir.  A cada paso que das, sientes la presencia de una forma distinta de vivir, pero que en el fondo comparte algo: la distinción.

Espacio musical

Queda por descubrir si los objetivos planteados por los jóvenes de los años ochenta aún tienen vigencia o simplemente han desaparecido. Por un lado, el Tianguis mantiene actividades culturales: presentaciones de libros, exposiciones, asistencia de grupos musicales, charlas acerca de temáticas que afectan a la sociedad actual, incluso un cronista oficial (Chelico, que tiene una columna en la Jornada) y una estación de radio. Por el otro, una cantidad generosa de personajes anhela el pasado y rememora un Tianguis con mayor idea de la realidad, con mayor participación en las acciones sociales y políticas, mejor informados y de este modo un Tianguis como expresión de protesta y no sólo como un Museo donde perviven diversas expresiones culturales

Quizá los cambios que se han producido en el Tianguis Cultural del “Chopo” no son visibles a las generaciones actuales, Y si se quiere entender el cambio que sufre la humanidad, en específico sus manifestaciones civilizatorias y aquellas otras contraculturales es necesario entender que “La civilización, a la que solemos considerar como una posesión, que se nos ofrece ya lista, como se nos aparece en principio, sin que tengamos que preguntarnos cómo hemos llegado hasta ella, en realidad es un proceso en el que nos hallamos inmersos nosotros mismos.”1 Somos expresiones de un proceso cultural y no estaría mal visitar el Tianguis del “Chopo”, descubrir lo diferente. Al mismo tiempo que nos preguntamos ¿Cómo es posible que el ser humano tenga infinidad de expresiones? Quede a la reflexión.

 

 

[note]Gunn Simon, Historia y teoría cultural, Valencia, Publicacions de la Universitat de Valéncia, 2011.[/note][note]Agís Vallaverde y Ríos Vicente Jesús, Identidad y cultura. Reflexiones desde la filosofía, Santiago de Compostela, Universidad de Coruña, 2001.
[/note][note]Elias Norbert, El proceso de la civilización. Investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas, México, FCE, 2009.[/note][note]Vélez – Ibañez, Carlos G., La política de lucha y resistencia: procesos y cambios culturales en el México central urbano, México, FCE, 1991.
[/note][note]Roszak, Theodore, El nacimiento de una contracultura, Barcelona, Kairós, 1980.[/note]

Next Post

Previous Post

Leave a Reply

© 2022 Reflexiones Alternas

Theme by Anders Norén