Reflexiones Alternas

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El México del norte y el México del sur

El México del norte y el México del sur.

¿Son buenas las comparaciones? No sé, pero está cabrón no darse cuenta que las hay; sobre todo en  México, donde vivimos en dos hemisferios: el del norte y el del sur. En el sur los jodidos, los pobres, los que se inundan, los que apenas sobreviven, los que brincan pa’l gabacho; en el norte los privilegiados, los ricos, los que tienen bocas de tormenta, los sobrevivientes, los que tramitaron su visa.

Esas diferencias norte-sur caracterizan a los hemisferios del mundo, a México también. Pero no son características que los mexicanos hayamos creado. No, más bien es en el lugar donde nos han puesto las políticas de los políticos recién llegados a sus nuevos escritorios; ellos deciden cada sexenio qué localidad, ciudad, estado o región del país debe de anteponérsele palomita o cruz. Ellos “norman los criterios” de donde se vive mal y dónde bien, dónde se siente más la jodidés y dónde no, dónde hay que apoyar con recursos y dónde ni asomarse. Si vives en una de ellas se “justifica” el apoyo, si no,  “ay pa’ la otra”.

Quienes vivimos del campo lo sabemos, lo sufrimos, lo aguantamos, ¡apechugamos y esperamos! La realidad es que esas zonas existen sólo en esos “planes de desarrollo” que nada tienen de planes y mucho menos de desarrollo. Pero el distingo, y por consecuencia las comparaciones, ahí están. Es por decreto y se oficializan en el Diario Oficial de la Federación ¡y alégales!

Qué pasa en el hemisferio sur mexicano…

Ha sido un gran negocio no dotar a las poblaciones del sur del país de la infraestructura necesaria para encausar ríos, proteger cultivos y salvaguardar en general a la población más desprotegida. De esa manera  los daños por desastres naturales crean un cochinito sin fondo llamado “EL campo mexicano”, donde a cada año destinan recursos que saben perfectamente que jamás llegaran; lo cacaraquearan por todos lados y lo pondrán en un camión sin destino, que viaje de noche, con las luces apagadas y de bajadita si es preciso, que se note pero que no se vea, como el famoso quinto camión de Ayotzinapa.

Cada programa gubernamental de esa índole cuenta la misma historia: el campo es un negocio redondo. ¿Por qué siguen jodidos esos productores del sur de México cuando el 70% del presupuesto de la SIDUE, de la SAGARPA, y de tantas secretarias de Estado, se destina a ellos? ¿Porque después de tantas  tormentas  Pepita,  Juanita y  Patita siguen igual, si se les ha destinado cientos y cientos de millones de pesos? ¿Por qué el hemisferio sur de México sigue tan jodido como hace décadas? Son preguntas que como el gallego hago: nomás por joder. Porque yo sé, usted sabe, él sabe y todos sabemos lo que pasa. Es verbo no sustantivo, ¡qué madre!

Qué pasa  en el hemisferio norte de México…

Acá en el hemisferio norte de México pasa lo mismo: misma gata revolcada, misma gata jodida, misma gata cogida. Los merodeadores que azuelan a nuestros vecinos del sur son los mismos que se pasean por estos tejados. Les tenemos bien agarradas las placas. Sera melón, será sandia o será la misma vieja de todos los días, pero la cosa es que la cosa esta jodida por la dirección que la veamos. Los cochinitos se siguen llenando y vaciando con la misma rapidez y con la misma trepidante rapiña que duele hasta los tuétanos.

Porque por acá no se necesita tanto y no se ve tanta desigualdad (pregonan los gurús de los programas) así que si no llegan los recursos, ni se va a notar. Que se queden en la casa de mi compadre, de mi suegro, de mi diputadasasaso, o del gober o del partido. Y es que acá no se disfrazan los desvíos en desastres naturales, aquí son simples favores que hay que pagar y se pagan ¡con billetes verdes! Para eso son los programas, ¿o qué no?

Y mientras tanto los mexicanos del norte y los mexicanos del sur….

¡Chingándonos el lomo, como nos enseñaron nuestros padres y nuestros abuelos a ellos! ¿Qué tal si fuéramos huevones?, ¿qué tal si nos valiera madre este país?, ¿qué tal si dejáramos todo a la providencia?, ¿qué  si le permitiéramos a este gobierno predador, repleto de inútiles, que nos diga cómo producir? Arrasarían hasta con las cobijas meadas de la abuela y en nuestras tierras no dejarían tierra ni para que el viento jugara a los remolinos.

Somos los mexicanos del norte y los mexicanos del sur uno solo, UNO que durante décadas está esperado que nuestros gobernantes se bajen de su banquito y se dignen, primero, a reconocer que etiquetar al mexicano y a sus comunidades es un gran error, luego, a apoyar a quienes realmente lo necesitamos, y después, a salirse de esa inmundicia donde están parados y dejar que los mexicanos de todos los hemisferios recojamos los frutos que el país nos da y que nos pertenecen. ¡Esta bueno que chinguen…pero a su madre que la respeten!

En el hemisferio norte de México llueve poco, se le apoya poco. En el hemisferio sur de México llueve mucho, se le roba mucho. Todos los caminos conducen a que los programas enfocados al campo mexicano no sacaran, a cómo van, al buey de la barranca. El campo por si solo es incapaz de levantar cabeza, esta desprovisto de herramientas y tecnologías de punta que le permitan despegar y colocarse a nivel de los más productivos del mundo, culpa de la lacerante corrupción que medra por los pasillos, oficinas y dependencias de todos los niveles de este sacro santo gobierno, que contamina nuestros surcos y enferma nuestros animales.

Esos mismos caminos conducen también a un campo mexicano repleto de gente entrona, chambeadora , inteligente, tenaz, capaz, madrugadora; que le vale madre la hora, el sol, el calor, el frio, esperanzada siempre en que ahí “pa’ la otra” vendrá el apoyo.

Norte y Sur somos un solo sueño: ¡pa’l otro año nos va bien, compadre, ora vera!

¡Tierrita volada!

Este texto fue previamente publicado en MexNewz.

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