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La Regla de Osha-Ifá

La Santería Cubana o como también se les conoce, “La Regla de Osha-Ifá”, es de manera resumida, la sincretización de la cultura africana “Yoruba”, con la religión Católica que profesaban los conquistadores europeos de la época cuando llegaron a tierras americanas acompañados de sus esclavos negros; produciendo así lo que se denomina la cultura “afro-cubana”.

Los Yoruba llegan al Nuevo Mundo.

La colonización del Nuevo Mundo marcó de manera significativa la historia del hombre, ocasionando grandes avances y a su vez el planteamiento de diversos problemas, siendo la mano de obra uno de los más significativos, pues con ello llegaba la importación de esclavos africanos.

En el año 1501 comenzaron las importaciones de esclavos negros para el Nuevo Mundo, donde sus principales trabajos se desarrollaban en los ámbitos de la construcción, en las minas, en los campos, además de los servicios domésticos; en general, eran utilizados para todo tipo de trabajo que el colono blanco considerara degradante para su propia persona o demasiado rudo para realizar.

La explotación intensiva y el acelerado ritmo de vida que tenían estos esclavos hacían del promedio de vida de un esclavo africano fuera solamente de siete años, por lo que la importación de negros creció consecuentemente; para los años de 1821 a 1860 se dio entrada a alrededor de cincuenta mil esclavos. La cantidad excesiva de africanos dio pie a que su cultura se pudiera asentar en la isla de Cuba, donde impusieron patrones culturales que hoy en día siguen vigentes.

Fueron numerosas etnias africanas las que entraron a Cuba, sin embargo, ninguna fue más importante que la de los yorubas, compuesta por diferentes grupos sociales africanos que abarcaban toda la región del África Ecuatorial, por lo que vivían en bosques húmedos y en áreas costeras pantanosas. Los yorubas no estaban centralizados políticamente ni socialmente, no obstante, estaban vinculados por una misma cultura, una misma lengua y la creencia de un origen en común.

La llegada de los yorubas a Cuba causó un fuerte impacto con su religión, pues la imaginación, la vitalidad y el colorido de estos llamó la atención en la isla. Aquellos negros que fueron sacados de sus tierras, que fueron llevados a trabajar bajo el castigo de un látigo, expuestos a sobrevivir en un lugar desconocido, trajeron consigo a sus dioses, quienes les dieron el único camino esperanzador para sobrevivir ante dichas condiciones.

La Religión Yoruba

Los yorubas veían a la vida y a la muerte de manera muy distinta a la que se podía conocer en aquella época, incluso en la nuestra. Su panteón de deidades u “Orishas”, son la base para entender su religión y cosmovisión. Los yorubas creen en un solo dios (Olóòrun) y su mitología explica que existen diferentes manifestaciones o “hijas” de ésta divinidad, y éstas son denominadas como “Orishas”. En África, cada región o aldea estaba vinculada a un determinado Orisha, y la posición de estas deidades dependía de la historia de las aldeas en las que aparecieron como protectores.

En la mayoría de los casos, los Orishas eran hombres divinizados después de muertos, la explicación para ello es que éste tipo de pensamiento religioso, no marcaba muchas diferencias entre “dioses” y poderosos hechiceros que se aprovechaban de los agentes naturales para inyectar el miedo en los pequeños grupos sociales, y así cumplir sus propios deseos. Además, el concepto “familia” era de mucho impacto para los yorubas, pues estaba íntimamente ligado a su religión, al ser denominado como el conjunto de vivos y muertos que surgen de un ancestro en común; por lo que a estos ancestros se les llegó a atribuir el control sobre determinadas fuerzas de la naturaleza e inclusive la capacidad de ejercer ciertas actividades o conocimientos curativos.

Los yorubas pensaban que sus ancestros podían tener acceso y control sobre lo desconocido debido al “aché” (poder en estado de energía pura) que adquirían una vez que dejaban lo material. Según sus creencias y tradiciones, después de un momento de crisis emocionales, el ser material del individuo era quemado por la pasión, llegando a un estado de aché; posteriormente para que pudiera surgir como el culto de un Orisha, sus familiares debían hacer todo un rito, estableciendo un odu (fundamento) ‒el cual consistía en colocar una cazuela que sirviera como contenedor del aché, se rinden ofrendas y se rocía con sangre de animales sacrificados‒. Después de un largo proceso, aquellos ancestros se convierten en Orishas y por ende fueron divinizados una vez que se les atribuye un símbolo.

No cualquiera puede ser un Orisha, estos ritos solo se hacían bajo ciertas condiciones previas. Los orishas no pueden hacerse perceptibles a los seres humanos, son fuerza pura e inmaterial, deben tomar posesión de otro ser humano, elegido por el Orisha, y debe ser descendiente del mismo.

Regla de Osha-Ifá, una sincretización “Afro-Cubana”

Para los colonos españoles, a diferencia de los ingleses y los portugueses, el hecho de que los yorubas conservaran sus creencias religiosas era una manera en la que los terratenientes esclavistas se podían despreocupar de que los esclavos se volvieran en su contra. Los hacendados, al ser permisivos con la música, los bailes y las diversiones de los Yorubas, ignoraban que en realidad estaban presenciando la forma tradicional de convocar a sus deidades ancestrales, presenciando una elaborada liturgia religiosa.

Aunque la religión robaba unas horas de producción, era la única manera de frenar una posible rebelión por parte de los esclavos. Al pasar de los años, los africanos empezaron a mezclar sus creencias con la de los católicos, y al poco tiempo empezaron a aceptar nuevos Orishas originados a partir de una sincretización. La conservación de la religión yoruba y la lenta imposición católica, empezó a mezclar las imágenes de los santos católicos con la de los Orishas yoruba: San Lázaro se iba asemejando más al Orisha “Babalú Ayé”; el Orisha “Aggayú Solá lucía más como San Cristobal; y así poco a poco se fue dando la sincretización en un proceso lógico y natural entre los cultos yorubas y la religión católica.

Engañosamente para los católicos que buscaban evangelizar a los yorubas, los santos fueron interpretados como otra manifestación de sus orishas y además hicieron una relación lógica entre ellos para seguir con su fe, por lo que seguían venerando a sus deidades mientras los colonos pensaban que veneraban a sus santos. Entre los santos católicos convertidos a “La Regla de Osha-Ifá” podemos identificar a los siguientes:

  • Babalu Aye.- Originalmente se le conoce como Azowjano, deidad de las enfermedades venéreas y de la piel. Hace referencia a San Lazaro.
  • Eleguá.- Dueño de todos los caminos, es quien abre y cierra las puertas. Se hace referencia al Santo Niño de Atocha.
  • Obatalá.- Hace referencia a la Virgen de las Mercedes, dueña de todas las cabezas del mundo.
  • Changó.- Deidad del trueno, representada por Santa Bárbara, que en las creencias católicas es representada con vestimentas rojas y espada. Señor dueño de la Justicia y la buena fortuna.
  • Ogún.- Maneja el hierro, dios de la guerra y las armas, protector de la religión. Asociado con San Pedro, San Pablo, San Juan Bautista, San Miguel Arcángel y San Rafael Arcángel
  • Agayú.- Tiene su correlato en San Cristóbal.
  • Inle.- Es el médico, representado por San Rafael, el arcángel que cura y sana.
  • Yemayá.- Diosa de la maternidad y del mar, señora de la providencia y la fraternidad. Es atribuida a La Virgen de Regla.
  • Oshún.- Diosa de los ríos, representada como La Virgen de la Caridad del Cobre, es la dueña del amor, la sexualidad y el oro; creadora del dinero, la belleza, la coquetería. Se dice que es la más bella de las orishas, dueña de la miel y patrona de Cuba.
  • Oyá.- Diosa del cementerio, dueña de los vientos. Se sincretiza con la Virgen de La Candelaria, que en España es la Patrona de Canarias.

Cada uno de éstos santos era el protector de un grupo específico, pues el sistema con el que se regían los yorubas donde tenían las mismas tradiciones, compartían la creencia del mismo origen, la misma lengua y la mayoría de las leyendas, se dividía según el Orisha que estuviera bajo su protección.

Conforme a la sincretización, también se empezaron a formar grupos de afrodescendientes que coincidían con las nuevas creencias, las jerarquías se fueron formando entre ellos, y su educación empezó a propagarse, naciendo así lo que se conoce como Santería. Por su puesto, los colonos ignoraban dicha situación pues para ellos solo eran un conjunto de negros que se juntaban para cantar y tocar sus atabales y tambores. Con la liberación de los esclavos, los santeros podían ir y venir de África, su religión empezó a crecer y expandirse dentro y fuera de la isla. Aunque el nombre original de la religión es “La Regla de Osha-Ifa”, comenzó a popularizarse como Santería, pues se dice que los españoles, en afán de burlarse de ellos por su gran amor hacia los santos (quienes eran una representación más de los Orishas), les empezaron a llamar “Santeros”.

El crecimiento de ésta nueva religión provocó que empezara a tomar una forma más sólida, creando así su propia iglesia, y después de que santeros importantes pudieran propagar su fe, se originaron sus primeros “babalaws”, lo que sería al equivalente católico de un sacerdote.

El tiempo continuó, se limaron asperezas entre africanos y europeos, la mezcla de razas fue inevitable, y sin ningún rencor, tanto negros como blancos y mulatos empezaron a asistir a la misma iglesia, las tradiciones se unificaron, los vocablos se contagiaron y la Santería ya formaba parte de la cultura en Cuba.

Volviendo a la parte donde se aprecia a la Santería como una religión oscura, mística y de muchos ritos, se debe recordar que siempre habrá un vínculo entre el misterioso mar que rodea la isla de Cuba y sus tradiciones evolucionadas en el nuevo continente. También debemos enfatizar que la magia es un concepto fundamental en La Regla de Osha-Ifá, entre lo destacado, los sistemas adivinatorios siempre han sido parte de la propia cultura, y actualmente siguen siendo muy utilizados por sus practicantes, pues conocer el presente, el pasado y el futuro, para así impedir desgracias y confirmar inquietudes, es una búsqueda constante en la Santería.

En la Santería la magia se divide en “positiva” y “negativa”, o como popularmente se le dice: Blanca y Negra. La magia positiva tiene como propósito producir acontecimientos deseados, la magia negativa (prohibiciones y tabúes) busca evitar sucesos temidos; ambas son producidas de acuerdo con las leyes de semejanza y del contacto, razón por la cual, las prácticas con elementos como sangre, animales, cementerios, entre otros, hacen que la brujería tenga un espacio muy importante en la Santería.
[note]“Antecedentes Históricos de la Santería en las Américas” por Julio Sánchez Cárdenas. [/note][note]“El Gran Libro de la Santería” por Alejandro Eddy Delgado Torres.[/note][note]“Los Orishas en Cuba” por Natalia Bolivar Aróstegui.[/note][note]“La Santería en Cuba <Santería in Cuba>” por María Teresa Linares, Directora del Museo Nacional de la Música. Cuba.[/note][note]“Santería cubana e identidad cultural” por Jesús Guanche.[/note][note]“IFA Y Los Orishas: La Religion Antigua De La Naturaleza” por Charles Spencer King.[/note]

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